<span class="entry-title-primary">Germán Montalvo</span> <span class="entry-subtitle">Entrevista Exclusiva para Cazuela.Info</span>

Germán Montalvo Entrevista Exclusiva para Cazuela.Info

Germán Montalvo es diseñador y artista mexicano, nacido en Veracruz en 1956. Destaca su presencia en el ámbito internacional, como estudiante de la Escuela del Libro de Milán, miembro de la Alianza Gráfica Internacional (2017) y expositor en diversos países como México, Cuba, Canadá, Argentina, Finlandia, Francia, Japón y Australia.

Su trabajo hace uso  del colorido mexicano con acentos y contrastes que se sostienen con disciplina, compromiso, conocimiento, comprensión de su cultura, pasión y humor. A pesar de su trabajo constante en el área del cartel, Montalvo no se considera cartelista ya que su formación en Italia le permite ver el diseño de una forma circular y multidisciplinaria.

Germán Montalvo ha desarrollado obras en diferentes áreas del diseño; como la producción en cerámica, la escultura y la fotografía. Además, posee una visión de conjunto para promover y rescatar proyectos culturales y su participación en la docencia, denota un compromiso íntegro con el desarrollo del diseño en México.


 

Inicio: 1973

Equipo: 1

Lugar: Ciudad de México, Puebla, actualmente San Luis Potosí

Especialidad: Diseño editorial, diseño de cartel

www.germanmontalvo.com

 

Germán Montalvo

Yo hago diseño gráfico desde hace 45 años, comencé en 1973 y desde entonces siempre he hecho diseño gráfico. Ahora estoy pintando, también he hecho cosas de joyería, en talavera, he diseñado muebles para restaurantes poblanos. He hecho fotografía, particularmente del centro histórico, su diseño ornamental. Me he dedicado en cuerpo y alma desde hace 45 años a todo lo que tiene que ver con lo visual.

 

¿Qué te llevó a convertirte en diseñador?

Antes de comenzar a trabajar propiamente haciendo diseño gráfico en los Laboratorios Grossman, en calzada de Tlalpan casi esquina con Miguel Ángel de Quevedo en la Ciudad de México, había estado trabajando en un par de talleres de rótulos; uno de ellos en la calle de Perú del mero centro de la Ciudad de México, en el corazón de la Lagunilla, a media cuadra de la Arena Coliseo. Por las tardes tomaba clases en una escuela de pintura en el Instituto Nacional de Bellas Artes, que era una escuela para niños, una escuela de iniciación artística en donde había danza, pintura y música. Digamos que siempre tuve esa inquietud, de hacer cosas, de dibujar, en fin. La imagen y su contenido siempre me interesó.

 

¿Podrías platicarnos cuáles son los objetivos principales de tus proyectos? ¿Qué buscas transmitir a través de tus obras?

Me he dedicado a hacer mucho diseño editorial.  He diseñado revistas, particularmente revistas literarias, muchos libros de arte para diferentes exposiciones, esa ha sido mi función principal en el diseño gráfico. En Italia aprendí muchas cosas que después puse en práctica. Cuando regresé de estudiar en Milán, trabajé en Imprenta Madero por 10 años, al lado de Vicente Rojo y otros colegas míos. Aprendí muchísimo, la importancia del diseño editorial es hacerle jerarquía a la palabra impresa; tienes que tener la capacidad de seleccionar una buena tipografía, una buena interlínea, un ancho de columna.

Nunca he hecho diseño comercial; es decir, yo nunca he hecho absolutamente nada que tenga que ver con publicidad. Todo lo que he hecho ha sido para instituciones culturales, las más importantes de este país. Ahí mismo, en Imprenta Madero, hacíamos carteles para diferentes actividades que había particularmente en la UNAM y en todas las dependencias de la UNAM, la Casa del Lago, la sala de Nezahualcóyotl, Silvestre Revueltas, La Sala Miguel Covarrubias, para los diferentes museos de la ciudad: Palacio de Bellas Artes, Museo de Arte Moderno, Instituto Goethe, Universidad Autónoma Metropolitana.

Cuando entré a la imprenta tenía 21 años y entonces me abrió un mundo porque los que estuvimos ahí trabajando, teníamos contacto directo con personajes tan importantes en la cultura de México como Octavio Paz y cualquier cantidad de pintores, todos los pintores de la generación de la ruptura: Gironella, Vicente Rojo. En teatro también conocíamos a todos dramaturgos; en música, a todos los músicos; en danza, a todos los coreógrafos. Llegaban con una hojita a Imprenta Madero para decir: “vamos a tener un espectáculo en tal lugar y queremos que nos hagan un cartel”.  Eso nos dio la libertad de hacer una cantidad importante de carteles para instituciones o actividades culturales.

Estar en Imprenta Madero nos permitió tener los contenidos de todo lo que teníamos que diseñar de primera mano, eso te obligaba a leerlos, a estar en contacto con ellos y a trabajar para la alta cultura. No ha habido otro lugar en el México en donde se haya desarrollado, desde esa perspectiva de estándares de calidad, un proyecto tan interesante en apoyo a la difusión cultural, haciendo diseño gráfico y atendiendo todos los procesos de una imprenta. Aprendimos a revisar todo el proceso que tenía que ver con fotomecánica, impresión, encuadernación. Eso nos permitió crecer y entender el mundo, lo que significan las artes gráficas o lo que significa el diseño gráfico en las artes gráficas.

 

Proyectos iniciales

¿Cuáles fueron algunos de tus primeros proyectos?

Cuando llegué a Imprenta Madero, diseñé una revista para la sección cultural de IBM, que en aquel entonces era como MAC. Después diseñé una revista para la Facultad de Filosofía y Letras que se llamaba "Tesis", otra revista muy importante en la literatura mexicana fue "Vuelta", que dirigía Octavio Paz. Diseñé muchas cosas para el Colegio de México y la Casa del Lago. Recuerdo que diseñé una colección muy extensa sobre la historia de la Revolución Mexicana, todo ese material lo tenía de primera mano, hice la diagramación de cada una de las fotos. No solamente diseñé los interiores, también las portadas.

Diseñé las memorias del Palacio de Bellas Artes cuando el Palacio cumplió 50 años, en 1984. Trabajé en Imprenta Madero de 1977 a 1987. Diseñábamos muchas cosas porque era una fábrica de ideas impresionante y todas las instituciones culturales llegaban ahí. Yo creo que de los 10 años que estuve ahí, he de haber diseñado por lo menos 400 carteles. Diseñé también los programas de mano del Festival Internacional del Cervantino durante 3 años y la Gaceta del Fondo de Cultura Económica.

Lo más interesante era el contacto con todos los jóvenes editores y escritores; por ahí estaba Jaime Morenos Villarreal, Adolfo Castañón.  Desde ahí para mí el diseño tiene una función cultural, para mí la lectura es algo normal, yo no puedo estar sin leer. Encuentro las soluciones de diseño en la lectura porque finalmente es ahí donde encuentras las imágenes. Crecí en un mundo donde las cosas eran así, leer los contenidos era muy normal. Leer se hace costumbre, te haces lector, te haces aficionado a la poesía a la música. Esa fue la gran fortuna en mi formación estando en Imprenta Madero.

Antes de irme a Italia yo había trabajado con Mariana Yampolsky como su asistente, ella era una fotógrafa norteamericana, entonces aprendí de fotografía. También trabajé en el diseño de los libros de texto gratuito. Aprendí el diseño de una forma diferente; es decir, yo hago mis layouts, en la computadora alguien me ayuda, me asiste a manejarla pero los principios básicos yo los establezco. Sigo dibujando, ya no uso el estilógrafo pero para mí son muy importantes tener un par de escuadras, un tipómetro, mis plumones, mis lápices y desde ahí poder editar.

¿Qué libros podrías recomendarnos para la formación actual de un diseñador?

Todos los que hacemos diseño deberíamos leer a "Pedro Páramo" de Juan Rulfo y "Aleph" de Jorge Luis Borges. El libro más extraordinario que deberíamos de tener todos los diseñadores sería "El arte de mirar a los lados" de Alan Fletcher, un libro probablemente más grueso que un directorio telefónico, en donde Fletcher aborda la gran riqueza que uno puede encontrar en la asociación entre el diseño y la música, la literatura, el arte, la fotografía y lo lúdico.

Hay un libro extraordinario que es "Sistema de Retículas" de Josef Müller-Brockmann que nos propone ir al encuentro de esta relación que debemos de tener los diseñadores con el espacio.  En tres líneas Borges te puede llevar de Ginebra, a Egipto y pasar por Querétaro, tiene esa capacidad para ilustrarte. Yo creo que los diseñadores gráficos, los músicos, dentistas, todos necesitamos ilustrarnos. Hay otro gran escritor que para mí siempre fue un gran maestro que fue Sergio Pitol, él tiene un libro que yo siempre le recomiendo a los jóvenes: "el arte de la fuga".

Recomiendo a los jóvenes que lean, que se acerquen más al mundo de la literatura; ahí es donde van a encontrar las imágenes. Hay muchos libros de diseño, muchos, pero yo creo que la verdadera formación, lo que te va a alimentar mucho, siempre sera la poesía y la literatura. Si haces diseño te tiene que gustar la música, si haces diseño debes de tener buen oído; si haces diseño te debe de interesar el cine; si haces diseño debes de entender que es la prosa y que es la poesía. Nosotros trabajamos con lo sintético y la poesía es síntesis.

No hay mejor manera para tratar de solucionar problemas que desde lo sintético, para darle poder a las imágenes. Ahí es donde está el gran problema: ¿cómo tratar de establecer el entusiasmo por la literatura? Los programas para los chavos que estudian diseño deberían de incluir una clase de literatura, una clase de cine, una de música. Más ahora, considero que es mucho más importante porque la tecnología ha atrapado a esta generación. Aunque ahí puedes encontrar todo, debes de tener la intención, el interés por tener una relación táctil con un libro, que sea siempre tu compañero.

¿Cuál fue tu experiencia al estudiar en la Escuela del Libro de Milán?

Esa escuela se fundó en 1904, cuando alguien va a estudiar a una escuela que se fundó a principios del siglo XX es porque hay toda una tradición. Yo llego a esa escuela porque Mariana Yampolsky, con quien trabajé como asistente, me ayudó a entrar. Con Mariana nuestros salarios eran muy buenos, yo pude ahorrar, comprarme un auto, venderlo y con eso irme a estudiar a Milán. Me alcanzó para estar como 3 o 4 meses nada más porque en ese momento hubo una devaluación tremenda, mi familia hizo un esfuerzo muy grande para conseguir que siguiera estudiando.

Milán es una ciudad muy cara, yo a veces trabajaba en las tardes o en las mañanas en el estudio de algunos profesores y masomenos ahí me la llevaba y puedo decirte que aprendí más de diseño industrial estando en Milán que de diseño gráfico. Yo tenía que estar 3 años pero como ya sabía muchas cosas, los profesores me dijeron que yo podría estar en el segundo año. Pasó un mes y me dijeron que me iban a pasar hasta tercer año. Entonces hice un año en Milán y eso fue extraordinario.

Aprendí mucho de diseño industrial, se me iban los ojos en las exhibiciones que veía, funcionalidad, y particularmente buen gusto. El diseño italiano es extraordinario, yo me iba todo los días a ver las tiendas de muebles en San Babila en el centro de Milán. Tenía 19 años y aprendí también cosas que en términos culturales para mí siguen siendo hoy por hoy una referencia. Yo imagino, pienso y sueño que vivo en Milán. Para mí es un lugar muy importante en mi vida, yo entiendo el diseño desde lo que para ellos significa el diseño. Tengo muy buenos amigos y grandes maestros con los que sigo teniendo comunicación.

Hoy en día

¿Actualmente qué tipo de proyectos haces y para quiénes?

Estoy haciendo mis propios proyectos, con todo lo que significa tener que tomar una decisión de ser más independiente, ahí estamos haciendo nuestro trabajo. Estoy pintando, estoy haciendo muchas cosas en collage. Acabo de hacer un libro que para mí es extraordinario: "Guía para Detallistas" es un trabajo que hice con fotografías de todos los ornamentos del Centro Histórico de Puebla. Sigo diseñando, todos los días dibujo, todos los días hago algo, todos los días estoy preparando mis materiales. Comienzo a hacer la "Guía para Detallistas" de San Luis Potosí.

¿Cuáles son los mayores retos a los que te enfrentas cuando estás en un proyecto?

Lo digo con una gran decepción, ahora te puedes encontrar o topar de inmediato con la incompatibilidad. Tuve una formación en la que hacer diseño editorial requiere de mucho rigor y ahora te puedes encontrar editores para quienes no existe el rigor. Te puedes encontrar con contenidos que no vienen con la atención debida; te pueden entregar fotografías muy malas,  fotografías tomadas con el celular. Llegó un momento que me cansé mucho, no puedes continuar haciendo un trabajo donde no hay rigor.

Cuando hago un proyecto editorial, encuentro que los materiales son muy defectuosos; vienen mal escritos, no hay un rigor en la jerarquía de la palabra. Inmediatamente encuentras inconsistencia en los textos que son lo que le dan valor al diseño editorial. Por eso he decidido, desde hace algunos ayeres, hacer mis propios proyectos; uno que me pareció muy bello en el 2016 fue hacer todas las ilustraciones para la Oveja Negra de Augusto Monterroso que se editó en ediciones Era, una editorial muy seria.

En ese sentido soy afortunado, hago un trabajo que me gusta y que para mí no es trabajo; tengo extraordinarios amigos, extraordinarios buenos editores.

¿Podrías decirnos cuál ha sido el proyecto más difícil con el que te has enfrentado?

Todos los proyectos tienen una gran dificultad porque tienes que tomarlos con una gran seriedad. Muchas veces el tiempo que tienes para desarrollar un proyecto puede ser lo que determine que no lo goces como tú quisieras. Tu profesionalismo tiene que estar muy a prueba porque debes ser muy tolerante y tener gran disposición para hacer las cosas en poco tiempo. En ese sentido tengo mucha experiencia,  siempre es importante que aún con muy poco tiempo, pueda dar un buen resultado en términos editoriales.

No me podría quejar de algún proyecto, si acaso que a veces no tienes los tiempos para poder desarrollarlo como tú quieres, eso la verdad es que ha pasado muy pocas veces. Para mí, el diseño es tiempo de calidad. Si no partes de ahí, si no le dedicas el tiempo, si no controlas todos los aspectos que debes controlar en un proyecto, entonces mejor renuncia a hacerlo.

 

Trabajos realizados por Germán Montalvo

Fotografías cortesia de Germán Montalvo

Futuro de diseño en Puebla

¿Cuál crees que sea el papel que juegue el cartel actualmente en México, y cómo lo visualizas en el futuro?

Sigo pensando que un cartel siempre será necesario en las calles para poder transmitir un mensaje visual, así de básico. Un cartel siempre será necesario en las calles, no sólo para transmitir un mensaje visual, sino el dónde, cuándo y a qué hora. También para educar desde lo visual, desde lo conceptual, como lo hizo por ejemplo el cartel polaco o el cartel cubano. Éstos tuvieron y cumplieron con ese gran cometido, de educar a la sociedad desde sus imágenes conceptuales y sintéticas. Un cartel siempre será algo que puede conquistar el espacio urbano.

Alguno de los momentos más interesantes que he vivido al hacer carteles ha sido, particularmente cuando he diseñado para alguna película. El productor es el primero que te contacta y te dice: “estamos preparando una película, aquí está el engargolado, por favor comienza a leerlo. Vamos platicando para que conozcas al director, al fotógrafo, los actores, te vamos a hablar para que mientras se esté rodando la película, tú vayas y obtengas más ideas”. Con los carteles que hice para diferentes películas de clase mundial, me gustaba tener toda la libertad, nunca nadie me impuso nada.

El día que me invitaron a hacer el cartel para “mujeres insumisas”, la última película de Alberto Isaac producida por Televicine, yo les dije “bueno, lo que pasa es que yo no les puedo hacer un cartel en el que ustedes me manden un conjunto de imágenes del rodaje” y me dijeron “no, no, no… tienes toda la libertad…”. No recuerdo que alguien me haya dicho “oye, ¿le podrías cambiar la tipografía al cartel, el color, o ponerle esta imagen?”. No recuerdo que alguien me lo haya dicho porque siempre he procurado que mi trabajo sea trabajo de autor en ese sentido.

Después se ha vuelto más complicado porque mi trabajo ya no es solamente de autor, sino ya es algo muy particular, como mis imágenes antropomorfas que de repente pudieran parecer complicadas. Como mi trabajo siempre ha estado dedicado y orientado a las actividades culturales, ha sido aceptado. Yo no vivo de hacer carteles, es más, alguien me ha preguntado si yo soy cartelista y yo he dicho “no, no soy cartelista, yo hago diseño”. Ni siquiera digo que soy diseñador, yo hago diseño, que es muy diferente.

¿Qué papel juega el diseño en México y cómo lo visualizas en un futuro?

Yo creo que hay una gran confusión porque como las tendencias son “importantes",  si no haces un trabajo "en tendencia", entonces no puede ser aceptado. Creo que no solamente en México, también en otras partes del mundo, hay pocos diseñadores que tienen un lenguaje propio. Si alguien te pide un cartel para algún evento musical de masas, piensas que debes ser medio “grunge”, pero no necesariamente, tienes que diseñar a partir de tu estilo. Si alguien te pide un cartel para Hamlet, es la gran oportunidad que desarrolles un trabajo desde tu estilo propio.

Desarrollar un estilo propio no es algo tan sencillo pero tienes que ir abriendo, tienes que ir aportando a tus propias ideas. Yo creo que el diseño está, desde hace muchos años, sin generar emociones. No se ha entendido que el mejor diseño son las ideas inteligentes y no los medios. Para que desarrolles ideas inteligentes haciendo diseño, tienes que ser buen lector, tienes que ser crítico de lo que está pasando, tienes que asumir las cosas como están pasando. Yo creo que en ese sentido, es hora de que el diseño se entienda.

Hay que generar opinión con tu propio trabajo, no necesariamente a partir de los medios. Se piensa que estos equipos que son maravillosos sirven para hacer cosas maravillosas, pero son herramientas, extraordinarias herramientas. Yo sigo haciendo las cosas con fotocopia, las sigo pegando con pritt, con resistol y quiero depurarlas desde ahí para tener una pieza única que siga teniendo ese carácter. Nunca prendo la computadora para decir: “ahora voy a poner el blur", cuando ni siquiera sé usar Photoshop. Si tú juntas la ideología del diseño que son las ideas inteligentes, con la materia que son el wash, los lápices de colores y el papel rasgado, le puedes dar un sentido mucho más interesante a tu trabajo.

Si tú lo quieres hacer diseño desde lo digital pues no es más que estar centrado en un mundo diseñístico. Si tú te pones a revisar el trabajo que hacían los antiguos mexicanos a nivel gráfica dices “híjole, qué capacidad de concepto y de síntesis tenían”. Si tú pones el diseño de los antiguos mexicanos en una mesa y después lo comparas con lo que se hacía en Europa durante ese mismo periodo, tú dices “esto es símbolo y esto es narrativa”. ¿Por qué no revisamos desde ahí el gran trabajo que los antiguos mexicanos desarrollaron a ese nivel de síntesis de imagen con una capacidad conceptual extraordinaria? Nos hace mucha falta tener ese compromiso.

Además de la lectura, ¿qué otro consejo les darías a los estudiantes de diseño próximos a egresar?

Les puedo dar muchos consejos pero uno muy importante es que le den valor a su trabajo, que sepan cobrar muy bien. Mientras más inviertan en algo, siendo muy buenos en la calidad de su trabajo conceptual, en ese mismo nivel, le den valor al diseño porque parecería que no se ha conseguido valorar el oficio. Eso me parece que es fundamental. Cada vez que los invitan a hacer un proyecto, sientan que son especialistas o profesionales del diseño, no se olviden de esa parte. Así pueden dar sustento en términos materiales al tiempo que invierten para desarrollar un trabajo con excelencia.

Hace algunos años un amigo mío que dirige una empresa editorial, me pedía que le recomendara un joven diseñador. Yo le pregunté “oye, ¿cuántos diseñadores tienes trabajando contigo?” y él me dijo: “ninguno…” y yo “¡cómo que ninguno!”, “bueno, hay como cuatro o cinco chavos”, yo le dije “a ver, explícame…”, “es que ninguno tiene un lenguaje propio, Germán”. Eres diseñador cuando desarrollas un lenguaje propio, entonces trabaja en esa parte.  Para que desarrolles un lenguaje propio hay que entender que en el diseño, la mística del diseño es la lectura y la parte intelectual del diseño es la mística.

Sin lectura y sin que desarrolles un buen oído, nunca vas a poder generar cosas interesantes, esa es la gran tragedia de esta generación. Con esa estética musical que se ha apoderado en los últimos 18 años o 20 años de los jóvenes, dices “híjole mano…”. Nosotros queríamos ir a los conciertos de la sala Nezahualcóyotl en los años 70’s porque venía a tocar un buen jazzista, porque había una muy buena sesión de danza en la Miguel Covarrubias o porque había algo muy interesante en el palacio de Bellas Artes. Los jóvenes de hoy como que no quieren asociarse a todo esto que eventualmente y espiritualmente, alimenta mucho. Que no se les olvide que estudiar diseño gráfico, es estudiar muchas otras cosas.

El diseño tiene que ver con tu relación con el espacio, es ahí donde tienes que estudiar a los grandes arquitectos, a los que están haciendo buen diseño industrial, a los que están haciendo buenos proyectos de urbanismo. Esta ciudad está condenada, Puebla está condenada porque tiene un proyecto urbano de quinta, ¿por qué? porque el poder no ha entendido que hay que hacerle caso a los buenos urbanistas y porque no ha entendido que la periferia es muy importante. Ahí en la periferia es donde vive la clase trabajadora, se les debe dar las mejores condiciones en diseño urbano; que al salir de su casa tengan alumbrado público y banqueta para poder caminar y llegar a la base de su transporte. Eso es diseño.

¿Cómo vamos a trabajar para que esto se entienda?, con los que se puede llegar a negociar, hacer un trabajo interesante, para que el diseño sea parte de la sociedad, ahí es donde está la clave. Si haces diseño gráfico pues también debes tener la capacidad de entender que si algo hace falta, es que pongamos atención en cómo están diseñadas nuestras ciudades, que no te quedes nada más con la idea de que “vas a diseñar para el corporativo de American Express porque es muy importante”, no.... eso lo hacen muchos. Tengamos realmente un compromiso de hacer diseño social, de tener la capacidad de acercarnos a quienes tienen la responsabilidad de las ciudades para que en conjunto, podamos crear mejores condiciones.

 

 

 

Pasión y Diseño 2018
Design Week México 2018
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